De las infraestructuras a la cohesión social: finaliza la fase de transición del FCP III en Ituri y Kivu del Sur, en la República Democrática del Congo
En el este de la República Democrática del Congo, la fase de transición del Fondo para la Paz y la Consolidación (FCP III) ha llegado a su fin tras su ejecución en las provincias de Ituri y Kivu del Sur entre febrero de 2023 y octubre de 2024, aunque las actividades relacionadas con el suministro y la instalación de equipos médicos continuarán hasta enero de 2026. Partiendo de las fases anteriores del programa, ejecutadas entre 2009 y enero de 2023, esta fase se llevó a cabo en un contexto sumamente difícil, marcado por brotes de ébola y COVID-19, desastres naturales y un conflicto armado persistente. En este contexto, su finalización destaca no solo por la calidad de los resultados obtenidos, sino también por el impacto más amplio que ha tenido en las comunidades.
Ejecutado bajo la dirección del Ministerio Nacional de Planificación, gestionado por GOPA Tech y financiado por el BMZ a través del KfW, el programa combinó la construcción de infraestructuras con el apoyo social de una manera que respondía tanto a las necesidades locales urgentes como a la estabilidad a largo plazo de las comunidades.
La fase de transición se articuló en torno a dos pilares complementarios.
El primero fue un componente de infraestructuras, a través del cual se entregaron ocho instalaciones equipadas en Ituri y Kivu del Sur dentro del plazo previsto y con un alto nivel de calidad. Entre ellas figuraban tres escuelas primarias, dos centros hospitalarios, dos mercados rurales modernizados y la renovación de un complejo deportivo. En Kivu del Sur, esto incluyó la renovación del complejo deportivo de Lwiro, la construcción de nuevos edificios escolares en Mudusa, la modernización del hospital general de Kavumu y la mejora de los mercados de Birava y Luvungi. En Ituri, el programa apoyó la construcción de las escuelas primarias de Kombokabo y Tinda, así como de un hospital en Kasenyi. Las escuelas se equiparon con pupitres y material informático, mientras que las medidas adicionales de acceso al agua contribuyeron a satisfacer necesidades locales de larga data.
El segundo pilar fue un componente de apoyo social. Las comunidades situadas en los alrededores de las infraestructuras participaron desde la fase de identificación del proyecto y continuaron implicadas a lo largo de toda la ejecución. A través de actividades basadas en el principio de «no causar daño», apoyo a la mediación y otras iniciativas de cohesión social, el programa tenía como objetivo garantizar que las inversiones no agravaran las tensiones existentes, sino que, por el contrario, ayudaran a las comunidades a restablecer los vínculos y a trabajar juntas.
This combination of infrastructure and social support shaped some of the programme’s most significant results.
Across intervention areas, beneficiary communities reported a high level of satisfaction with the quality of the infrastructure handed over to them. But the impact extended beyond physical assets. In Ituri, an area long affected by ethnic conflict, beneficiaries reported that communities which had not spoken to one another for more than a decade were able to reconnect through the programme’s social support activities. In some locations, the improved school facilities encouraged the return of previously displaced families so their children could access education under better conditions.
The programme also generated practical benefits for livelihoods and skills development. In Ituri, 45 young people, including 26 women, from the three FCP III intervention sites benefited from certified vocational trainings. In South Kivu, 78 young people from Birava, including 62 women, received certified vocational training. Micro-projects and training support also extended to areas such as livestock farming, economic recovery, and local income generation, helping participants strengthen skills and improve prospects for self-support. Employment creation formed another important part of the programme’s contribution. Across the construction works, over 1,300 people were employed, including 19% women. These results show that the transitional phase did not only build infrastructure; it also created economic opportunities at the community level.
Varias de las instalaciones adquirieron además un significado que iba más allá de su función inmediata. En Lwiro, el complejo deportivo renovado se consideraba un lugar de encuentro para jóvenes de diferentes comunidades y orígenes. En Kavumu, los profesionales sanitarios locales describieron el edificio modernizado del hospital como un «edificio de la paz», vinculado no solo a una mejor atención al paciente, sino también a la dignidad y la confianza en la prestación de los servicios públicos. En Kasenyi, las comunidades locales consideraban que el nuevo hospital era una forma de reforzar la convivencia pacífica en una región en la que diferentes grupos necesitan instituciones y espacios compartidos. Del mismo modo, la mejora del acceso al agua potable gracias a los nuevos pozos perforados resolvió un problema cotidiano urgente para las comunidades que, durante mucho tiempo, habían dependido del agua insalubre de los ríos.
La gestión del programa ha sentado un sólido precedente para la cooperación futura. El sistema de gestión establecido en el marco del FCP III contribuyó a mejorar el rendimiento y la calidad de la ejecución hasta tal punto que el Ministerio de Planificación tiene ahora la intención de aprovecharlo para otros proyectos de cooperación con socios.
En conjunto, la fase de transición del FCP III demuestra cómo las infraestructuras, si se ejecutan con calidad, participación y apoyo social, pueden ir más allá de la mera satisfacción de las necesidades de servicio. Pueden ayudar a restablecer la confianza, mejorar los medios de vida y crear un espacio para una convivencia más pacífica en contextos frágiles.